Hoy, domingo XXXIV del Tiempo Ordinario, la Iglesia Católica celebra la “Solemnidad de Cristo Rey” o “Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo”.
Dice el Evangelio: "Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad" (Jn 18, 36-37).
Esta fiesta, que marca el cierre del año litúrgico, invita a los fieles a meditar sobre el verdadero significado del reinado de Jesús y su mensaje de amor, justicia y esperanza.
Origen de la Festividad
La solemnidad de Jesucristo Rey del Universo fue instituida en 1925 por el Papa Pío XI mediante la encíclica Quas Primas. En un contexto histórico marcado por la creciente secularización y las ideologías que negaban la influencia de la fe en la sociedad, el Papa quiso reafirmar que Cristo es el centro del cosmos y de la historia. Al establecer esta fiesta, el Pontífice proclamó que el Reino de Cristo no es de este mundo, pero su soberanía abarca todos los aspectos de la vida humana, iluminándolos con verdad y justicia.
Un Rey Diferente
A diferencia de los reyes terrenales, Jesucristo no busca el poder o la opulencia. Su reino es de servicio, humildad y amor. La imagen del Cristo Rey que se celebra hoy no es la de un monarca con corona de oro, sino la de un Rey que lleva una corona de espinas y cuya autoridad se manifestó en la cruz. Su reinado se caracteriza por la entrega total por los demás, recordándonos que “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos” (Mt 20, 28).
Significado Litúrgico
Durante la liturgia de este día, las lecturas nos guían a comprender el alcance del Reino de Cristo. En el Evangelio según San Mateo (25, 31-46), Jesús se presenta como el Rey y el Juez final, que separa a las ovejas de los cabritos en base a nuestras obras de misericordia. Este pasaje nos desafía a vivir según los valores del Reino: ayudar al necesitado, acoger al extranjero, alimentar al hambriento y consolar al afligido. En la primera lectura, del libro de Ezequiel, se describe a Dios como el Buen Pastor que cuida de su rebaño, una imagen que se completa con el Salmo 23, donde proclamamos: “El Señor es mi pastor, nada me falta”.
Celebraciones en el Mundo
En diversas partes del mundo, esta solemnidad se celebra con gran devoción. Muchas parroquias organizan procesiones con la imagen de Cristo Rey, exposiciones del Santísimo Sacramento y actos de consagración de las comunidades y las familias al corazón de Cristo. En algunos lugares, la fiesta también se combina con actividades sociales, como obras de caridad y ayuda a los más necesitados, en un intento por vivir el mensaje del Evangelio de manera concreta.
Jesucristo Rey del Universo, una Esperanza Eterna
Esta fiesta también nos recuerda que el Reino de Cristo, aunque empieza aquí en la tierra, no es de este mundo. Es un reino eterno, donde prevalecen la paz, la justicia y el amor pleno. Al finalizar el año litúrgico, la celebración de Cristo Rey nos impulsa a renovar nuestro compromiso de seguir a Jesús como el camino, la verdad y la vida.
Con corazones agradecidos, hoy proclamamos con fe: ¡Viva Cristo Rey!. Que su reinado de amor nos inspire a construir una sociedad más justa y fraterna, reflejo de su Reino en la tierra.


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